martes, 10 de enero de 2012

Los remiendos: envejecimiento extrínseco III




Comienza un nuevo año y con él termina el capítulo de los remiendos. Comenzamos el 2014 hablando del gran astro el Sol, querido y odiado. Vital y letal.

¿Qué veis en esta foto? ¿es la misma persona? ¿la misma edad ? ¿la misma piel? 




Es bien conocido que las radiaciones solares, con moderación producen en nosotros una serie de efectos biológicos positivos: elevan moderadamente la temperatura cutánea, antidepresivo, resulta beneficiosos para el tratamiento de algunas enfermedades cutáneas (psoriasis, dermatitis atópica…), gracias a su acción se sintetiza en nuestro organismo la vitamina D y se potencian ciertas defensas del organismo. El peligro empieza cuando de la moderación se pasa a la falta de precaución.

En los años 20, la gran dama de la costura Coco Chanel, volvió de sus vacaciones con la nobleza británica llamativamente morena. El bronceado se impuso y los diseñadores empezaron a crear modelos descubiertos para mostrar cada vez más centímetros de piel dorada. En la década de los 60 ya se tomaba el sol sin piedad: aceite de oliva, bebida de cola o crema hidratante, todo era válido para conseguir tener una piel morena. 

1880-1890

Dos décadas después, los científicos empezaron a alertar de los peli­gros de tomar el sol sin control.

El sol es el causante del 95% del envejecimiento de la piel.


Produce elastosis solar: las fibras elásticas y colágenas de la piel degeneran y la dermis (capa intermedia de la piel) se transforma en una masa amorfa. El resultado, arrugas y piel floja. Este proceso es reversible, pero hay que dejar de tomar sol.

El Sol también mutaciones y daño oxidativo en las células, que provocan cáncer. Es el responsable del único cáncer que continúa aumentando su tasa de incidencia año tras año: el melanoma. Los dermatólogos alertan de que es el más agresivo de todos los tumores de piel. Crece a un ritmo de un 7% anual debido a los excesos a la hora de tomar el sol. Ponernos morenos no es más que un mecanismo de autoprotección de la piel ante los rayos ultravioletas. 


Los responsables son los melanocitos, unas células presentes en la epidermis y cuya función es crear melanina, un pigmento que bloquea los posibles daños de los rayos a la piel y nos broncea. El melanoma aparece cuando uno de estos melanocitos se descontrola de forma autónoma. Las células mueren y se sustituyen a lo largo de nuestra vida. Pero tal como vemos en la anterior representación, si esas células a reparar coinciden con la tumoral, estamos desarrollando un cáncer.




Las cabinas UVA, no irritan la piel y producen bronceado, pero son tan cancerígenas como las radiaciones UVB.

Pese a que todavía se desconocen algunas de las causas que originan el melanoma, los médicos aseguran que el abuso del sol y las quemaduras están detrás de muchos casos. "El riesgo está en las exposiciones al sol de forma intensiva y discontinuas (exposiciones cortas intensas de forma alterna)", señala Eduardo Fonseca, jefe de Dermatología del Hospital Juan Canalejo, A Coruña. La piel tiene memoria y quemaduras solares muy intensas durante la infancia y la adolescencia pueden derivar décadas después en un cáncer de piel. 

Son especialmente importantes y negativas las quemaduras solares que se producen antes de los 18 años.



Los "tanoréxicos o adictos al bronceado" tienen la necesidad de tomar el sol cada día, y si no pueden, recorren a los cabinas artificiales UVA. En el caso de no conseguir ni una cosa ni la otra, sienten ansiedad, el principal síntoma de la tanorexia. En casos extremos, puede ser un indicador de padecer un trastorno mental en el que uno es demasiado crítico en relación a su aspecto físico y se caracteriza por una falta de aceptación crónica de la imagen corporal o facial. Es similar a la anorexia en el sentido en que los enfermos nunca se ven suficientemente bronceados. De la misma manera, un tanoréxico puede creer que tiene un tono pálido de piel, cuando en realidad resulta ser bastante oscuro de piel. Además, con frecuencia la tanorexia se asocia con el trastorno depresivo mayor, la fobia social y el trastorno obsesivo-compulsivo.

La PIEL TIENE MEMORIA, NO OLVIDA. Sabiendo todo esto, entenderéis perfectamente que lo que analizamos hoy aquí es de vital importancia. Tanto la FOTO-EDUCACIÓN como una FOTO-PROTECCIÓN adecuada nos ayudarán a poder seguir disfrutando de todos los beneficios del sol minimizando sus riesgos.

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