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viernes, 7 de febrero de 2014

Ya es Viernes


¡¡Que no te den gato por liebre!!
"PERFUMES FAKE"
No caigas en la versión 'cool' del timo de la estampita.


Llega San Valentín en breve. Un clásico es regalar perfumes...Nos adelantamos a vuestras compras para que no os engañen. En algunos mercadillos llegan a ofrecer las falsificaciones como “perfumes robados” para que creamos estar haciendo el gran negocio del día. Puede que hasta nos enseñen uno de verdad, pero el que nos venden empaquetado, es falso.

Comprar una fragancia fuera del circuito legal para ahorrar unos eurillos, ya sea en mercadillos, top manta y por Internet en e-commerce de dudosa procedencia, es adquirir siempre una falsificación. Aunque últimamente los piratas afinan bastante al copiar, distinguir un perfume de verdad, de la falsificación es bastante fácil, incluso sin tener el original a mano. 

1. El celofán

En los originales, el celofán es como una "segunda piel", queda adherido al embalaje. Tiene cuerpo, los pliegues son exactos. En la falsificación, suele ser fino y queda aire entre el cartón y el celofán. Se nota fácilmente porque al frotarlo, suena.

2. El estuche

Las marcas comerciales juegan duro en el punto de venta. Imagina decenas de cajas intentando atraer la atención del cliente. Todo vale: el brillo, la impresión impecable de las letras, la generosa textura del cartón que se ve a través del celofán…En su interior, cuenta además con refuerzos de cartón para impedir que el frasco se mueva en su transporte. En el mercadillo, en cambio, el cartón es de peor calidad, de menor gramaje.

3. El frasco

En los verdaderos, el cristal es de calidad, suave, homogéneo al tacto, transparente y con una ligera curvatura en el fondo. De una pieza, para evitar pegamentos que puedan contaminar el perfume. Pasa la mano por el canto de una falsificación, notarás un pequeño relieve, es la unión de las dos partes del frasco. El cristal es poroso y tienen una curvatura exagerada en el fondo. El dispensador es larguísimo.

4. El etiquetado.

La ley obliga a todos los fabricantes a desglosar los ingredientes de cualquier cosmético. Los perfumes no son una excepción. Si no vienen en el exterior de la caja, vendrá el símbolo de un libro que quiere decir que están en el interior. En las falsificaciones, pueden no estar. Y puede que tampoco esté el número de lote ni el código de trazabilidad, que es un código diferente al Ean (código de barras) y que pone el fabricante para saber qué recorrido ha tenido ese producto en concreto desde su fabricación.

5. Interior.

Para fabricar un perfume, un nariz puede tirarse un año trabajando. En las fábricas, se trabaja con extrema pulcritud para no degradar la mezcla ni permitir que se cuelen microorganismos u hongos (que puede suceder al tratarse de esencias procedentes de flores). Las condiciones de higiene de un taller clandestino dejan mucho que desear. Puede haber ingredientes tóxicos, alergénicos, fotosensibilizantes…e incluso potencialmente, cancerígenos o perjudiciales para la reproducción. Algo tan sencillo como usar un alcohol de alta calidad o uno de uso industrial, plomo, arsénico, cadmio…Se ha detectado incluso orín de caballo para lograr el color amarillo de algunos perfumes.

La policía se lo pone difícil, pero la elección final depende del consumidor. Ya sabes, que no te den gato por liebre. Aunque huela bien.

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